Sala de Dibujo de Ingeniería Mecánica recuerda al profesor Mario Olguín Herrera

 

 

 

 

 

Los académicos lo recordaron como un profesor exigente y cercano con sus alumnos.

En la ceremonia donde se descubrió una placa con su nombre, participaron familiares y autoridades de la escuela, oportunidad donde se recordó la figura de este académico que estuvo más de 40 años formando profesionales en la PUCV y que falleció en junio de este año.

 

Exigente a la hora de evaluar a sus alumnos; excelente narrador de historias; versátil cantante de ópera italiana y un eximio dibujante, que se mantenía cercano a sus estudiantes, gracias a sus conocimientos y a su particular sentido del humor.

 

Con estas palabras, los académicos de la Escuela de Ingeniería Mecánica de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, recuerdan a Mario Olguín Herrera, profesor de dibujo que estuvo ligado a esta Casa de Estudios desde la década de los 50, formando a generaciones de profesionales y que falleció en junio de este año.

 

El miércoles 25 de agosto, las autoridades de la escuela, encabezadas por el director Feliciano Tomarelli inauguraron la sala de dibujo “Mario Olguín H.”, donde una placa de metal y una fotografía del académico, recuerda la entrega de este ingeniero mecánico, que además trabajó en la maestranza de Ferrocarriles del Estado en Barón.

 

“Era un profesor muy querido. Fue un hombre de muchas historias, gran amigo de los estudiantes, severo, pero se le recuerda como alguien que marcó a muchos alumnos como yo. Aparte del dibujo, en su maestranza apreciamos la ingeniería mecánica dura, con los ejes, los engranajes, los tornos”, recuerda Tomarelli.

 

En la ceremonia participaron familiares del académico, entre ellos su hijo Mario Olguín Lago.

Hijo: “Fue un gran ejemplo”

 

En la ceremonia participaron la viuda de Olguín, Nancy Lago, quien agradeció el apoyo de la PUCV, a la hora de recordar su aporte a la historia de la Escuela de Ingeniería Mecánica, que nació junto con la Universidad en 1928.

 

Además, estuvieron presentes sus hijos, entre ellos el vocalista de Beatlemanía, Mario Olguín Lago, quien recordó el talento de su padre por la ópera y que era tan estricto, que incluso lo reprobó cuando fue su alumno en la Católica de Valparaíso.

 

“Lo veía con capa blanca haciendo sus clases, al lado del canal UCV-TV cuando estaba en Casa Central. Mi viejo tenía un gran sentido del humor que heredé. Era muy exigente, muy apegado a las reglas y estoy seguro que muchos alumnos se deben acordar de él. Guardo excelentes recuerdos, fue un gran ejemplo”, rememora.

 

La actividad concluyó con un almuerzo de camaradería y una presentación gratuita de Beatlemanía, quienes interpretaron en vivo las mejores composiciones de los “Fabulosos Cuatro” de Liverpool.

 

Por Juan Paulo Roldán

Dirección General de Comunicaciones